domingo, 28 de junio de 2009

El Equipo NOS VAMOS HOY



Dado el enorme desconocimiento que hay de los hermosos parajes que tiene nuestra geografía venezolana con una gran riqueza en paisajes naturales, flora, fauna y tradiciones, nos hemos dado a la tarea rescatar e incentivar el turismo nacional

Expertos en logística, espeleólogos, investigadores y terapeutas han unido esfuerzos para crear “Nos Vamos Hoy; Amantes y amplios conocedores de la Naturaleza y de todos los beneficios que ella nos regala, decidimos unir esfuerzos para ofrecerles a todos ustedes nuestras vivencias y conocimientos; ayudándolos a conectarse con la maravillosa energía de la Madre Tierra y así reencontrarnos con ella conociendo su historia, sus lugares y su gente.

La Zamurera


Según nos contaron algunos pobladores del PN. “El Avila”, el nombre de “La Zamurera” proviene que en ese lugar era el vertedero de basura de un Orfelinato administrado por religiosos que funcionaba en Los Venados antes que se nombrara Parque Nacional. Producto de la basura existía una población de zamuros que permanecía allí.

miércoles, 24 de junio de 2009

Río Salmerón


Tierra de hermosos parajes naturales, ofrece a sus visitantes y moradores una vibrante oferta de turismo ecológico que guarda tesoros escondidos que esperan por usted

Su principal atracción es el Río que corre desde esas montañas, vírgenes en su mayoría, se encuentra el tesoro eco-turístico menos explotado y explorado de Venezuela; para llegar debemos hacer una caminata suave de mas o menos una hora hasta llegar a unos pozos de agua limpia que descienden de las montañas donde puedes disfrutar de esas aguas y por supuesto, olvidas el tiempo porque te encontrarás en un mundo donde las horas pasan en segundos.

martes, 23 de junio de 2009

El Río Marasmita



El Río Marasmita pasa por la población de Capaya, estado Miranda, que quiere decir roca, peña, piedra.

Está población esta muy cerca de Caucagua vía Higuerote.

La Región posee hermosos Ríos, los cuales a sus alrededor presentan una zona verde con diversas variedades de árboles y plantas, ofreciendo a sus visitantes todo el esplendor de la naturaleza, contribuyendo a la recreación y el esparcimiento.

El tiempo de caminata del sitio donde nos deja el transporte es de alrededor de una hora y quince minutos, la caminata es suave por una trocha a un costado del Río, que lo cruza varias veces hasta llegar a unos pozos naturales que permite el disfrute de esas aguas.

El Río desciende de las montañas que se ubican en el interior de esa zona Barloventeña de selva tropical, presentando un escenario típico de esta Región

miércoles, 17 de junio de 2009

El inventor del Sándwich


Lord Juan de Montagu, duque de Sándwich (1718-1792), literato, científico y por tres veces lord del Almirantazgo inglés, tuvo como político una conducta poco íntegra, y al descubrirse que había favorecidos grandes abusos y graves corruptelas, se vio obligado a vivir en el retiro.

No obstante el haber llevado una vida literaría, científica y política de gran significación, su nombre sólo se recuerda a diario en la actualidad por un práctico, invento que lleva su nombre El Sándwich, que como todos saben es simplemente un pedazo de jamón, queso u otro comestible entre dos pedazos de pan y que él se hacía servir en su mesa de juego.

Hoy día se ha variado mucho el contenido del Sándwich, por ejemplo, en el Pueblo de Galipán se sirve como comida típica o tradicional el Sándwich de pernil aderezado con ensalada y salsas, acompañado con un jugo de fresa o mora.

Debemos reconocer que, como inventor, no brilló a la altura de un Edison, Marconi, o Einstein, pero también hay que convenir que su nombre se menciona con mucha más frecuencia que cualquier inventor o sabio.

lunes, 15 de junio de 2009


Haz click sobre la imagen

domingo, 14 de junio de 2009

El Clima en El Avila


El clima del Parque Nacional es muy variado. A nivel del mar, por la vertiente Norte (del lado de La Guaira) se registran temperaturas medias anuales alrededor de los 27ºC, mientras que en sus picos más altos (Pico Naiquatá, Pico Oriental, Pico Occidental, Pico Goering, Topo Galindo,) se han registrado temperaturas por debajo de los 0ºC. de acuerdo a la exposición de sus laderas con respecto a la insolación y a la procedencia de los vientos.

A nivel del valle de Caracas, por la Vertiente Sur se registran temperaturas anuales de unos 21 a 22ºC aproximadamente.

La época de Lluvia comienza el mes de mayo hasta noviembre, el periodo seco comienza en diciembre hasta el mes de abril. A pesar que se están registrando cambios por los efectos del calentamiento global, esta estadistica pudiera cambiar

jueves, 11 de junio de 2009

ALGO DE HISTORIA: LAS EXCURSIONES AL AVILA


La primera ascensión al Pico Oriental de la Silla, fue realizada por Alexander Von Humboldt y Amadeo Bompland en 1800. Estos dos famosos exploradores cientificos hicieron las primeras mediciones de altura y presión atmosférica en la cima del pico. Recolectaron todo tipo de insectos y vegetación para su posterior clasificación.

La ruta que siguieron es parecida a la actual por el Puesto de Guardaparque Sabas Nieves-La Silla-Pico Oriental. Con el correr del siglo, muchos otros exploradores venezolanos y extranjeros ascendieron al pico, incluyendo a Juan Manuel Cagigal 1833, Enrique Lisboa, el Dr. Ernest, James Mudie Spence y Anton Goering, estos dos últimos por la ruta Caracas-Los dos Caminos-Cachimbo-Cabeza del Elefante-Pico Oriental en 1872. De hecho, en esta expedición fue que Spence se propuso ser el primero en ascender al hasta ahora infranqueable Pico Naiquatá, visualizando la ruta y sus dificultades.

Sin embargo, la expedición de Spence y Goering no fue el primer intento por alcanzar la cima. En 1823 hizo un intento un comerciante de la Guaira en un grupo de 25 personas. Después de 8 o 9 días habían llegado solo a la base del pico, donde mataron muchos tigres, pero se vieron forzados por falta de agua a abandonar el intento. Uno del grupo que se creyó perdido, logró regresar a la Guaira en unos quince días.

La expedición exitosa se realizó en 1872, siendo coronado el Pico el 23 de Abril por el General Leopoldo Terreno, el joven artista Ramón Bolet, el excelente pintor Anton Goering miembro de la Sociedad Zoológica de Londres, el Ingeniero de Minas Gustabo Adolfo Hubel, el joven Dr. Simón Vaamonde, el científico de la Delegación Brasilera en Caracas Enrique Lisboa, el agricultor y guía de la zona Pío Berroterán, algunos peones y el líder de la expedición el inglés James Mudie Spence. La ruta que siguieron es la misma que hoy se sigue normalmente por el Puesto de Guardaparque de la Julia-Dos Banderas-Topo Galindo-Pico Naiquatá. Al pasar por un topo de tierra blanca a descansar, Goering avisó que era peligroso quedarse mucho tiempo, debido a que la selva que les rodeaba albergaba fieras que podrían molestarlos.
Spence agradeció el comentario de Goering y bautizó el topo con su nombre. Más arriba, cerca del topo Galindo, en el bosque de bambucillo, pasaron la noche y cenaron "unos deliciosos pasteles que se conocen con el nombre de Hallacas". El día siguiente después de perderse en la fila llegaron al Pico cerca de las 11:00 de la mañana. Encontraron algunos jeroglíficos en el regreso y pasaron una segunda noche en Topo Galindo. Al día siguiente bajaron y así culminó una expedición de 4 días que recibió los más grandes elogios en Venezuela y el extranjero.
La primera ascensión desde el pueblo de Naiquatá al pico fue realizada por los miembros del Centro Excursionista Caracas: H. Soriano, Jean Notz, Armando Stolk y Pablo Aguirre, del 16 al 18 de febrero de 1935.

Tomado de grupo ekos
Fotografias: Franco Urbani y los Autores

miércoles, 10 de junio de 2009

El verdadero origen del nombre del Cerro de Avila


A la luz de pruebas documentales pareciera que no es cierto que el nombre del Cerro Avila es atribuible a el Alférez Mayor Gabriel de Avila, quien acompaño a Don Diego de Lozada en la fundación de la pequeña Santiago de León de Caracas.

El año de 1774, fue desde el punto de vista documental, de mayor importancia en lo que se refiere a la nomenclatura de la Sierra de Caracas. En efecto fue aquel el primero en que se menciona el nombre “de Avila” en toda la documentación municipal que guardan los archivos, contando desde las Actas iniciales de 1573. Vale decir, que el topónimo no se uso en los papeles municipales en los doscientos años transcurridos desde 1573 hasta 1774, lo que se puede tomar como prueba fehaciente de que esa nomenclatura simplemente no existía.

Cuando se aludía a la montaña inmediata, se decía: “El cerro de esta ciudad”, “Los montes de esta ciudad”, Las cabeceras del Río Catuche”, Las cabeceras del Río Anauco”, “La quebrada de Sanchorquiz”, “Este lado del cerro”, El otro lado del cerro”, “La quebrada de Cotiza”, “La quebrada de Anauquito”, “La quebrada de Gamboa”, que por un tiempo se conoció como “del Carrizal”, “La cumbre del cerro”; y eran numerosos los Topónimos del lado que da al mar; pero el nombre de “Avila” no aparece nunca durante esos dos siglos.

Alguien podría aducir que la ausencia del nombre se deba a una simple omisión. ¿Es que acoso resulta posible ¿omitir el nombre propio del un accidente geográfico tan próximo a la ciudad, durante doscientos años?

Debido a la importancia que le hemos atribuido, me permito transcribir el trozo del Acta del 20 de mayo de 1774 en el que aparece la referida mención primera de “Cerro de Avila”

“En este Cabildo, en vista del Auto expedido por el señor Don Fernando Quadrado, Teniente de Gobernador y Auditor de Guerra de esta Provincia, por ausencia del Señor Gobernador y Capitán General de ella, que hizo saber este día Don Francisco Antonio Paúl, Escribano Publico de esta Sala, sobre que este Y.C. constituya uno de los S.S. de el, para practicar la nueva diligencia de reconocimiento de corte de leña y labores en las tierras de uno y otro lado de el “Cerro de Abila”, los S.S. de el acordaron nombrar, como nombraron para Real Diputado para dicho efecto, al Señor Don Félix Pacheco, quien estando presente lo acepto; y mandador que el presente escribano compulse testimonio de esta Acta, y acumulado dicho Auto precedido recaudo político, lo ponga en manos de Su Señoría”.


El propietario del llamado “Cerro de Abila” en 1774, era Don Juan Alvarez de Avila quien, en algunos Documentos de la época figura como Juan de Avila, escuetamente. No puede caber duda de que el usufructo de las tierras y su montaña por Juan Alvarez de Avila y sus descendientes, fue el que estableció la relación entre el cerro y el apellido, y dio lugar al topónimo con que conocemos a nuestra serranía.

Al morir Juan Alvarez de Avila o Juan de Avila, la posesión paso a sus herederos mediante la partición hecha por Don Bartolomé de Castillo el 16 de febrero de 1796, aprobada por el Gobernador Don Pedro Carbonell mediante Auto que registro el escribano Domingo Antonio Mota, el 14 de Marzo del mismo año.

En la partición no figuran los limites de la Finca de Avila, pero conocemos los linderos por un escrito del Anotador de Hipotecas redactado el el momento en el momento en que Domingo Antonio de Avila vende a su hermano Fernando Antonio de Avila y a Juan Manuel Matamoros, la parte que le correspondió en la partición. Según la certificación del Anotador, le adjudicaron a Domingo de Avila “… El potrero y Serranía del Cerro de Avila, que quedo por bienes de Don Juan Alvarez de Avila, sus padres…” El potrero incluya “…Sus Tierras, Montes, Montañas, Potreros y Aguadas…”; y eran sus limites: “…Por el este con la Quebrada de Chacaito; por el poniente con las Barrancas; por el norte con el alto o Loma del Cerro donde se avista el mar; y por el sur, la Estancia que es adyacente y se adjudicó a los demás sus hermanos…”

Fuente:
A.H.C.M. Acta de Cabildo 20/5/1774
Registro Público de Caracas. Escribanías 1796.Castillo
Registro Público de Caracas Escribanías 1796. Mota
Registro Público de Caracas Escribanías 1794. J.D. Fernández
Registro Público de Caracas Escribanías 1808



lunes, 8 de junio de 2009

Pico El Avila y el Hotel Humboldt


La Estación Humboldt del Sistema Teleférico de Caracas esta enclavada en la cumbre de la montaña conocida como el Parque Nacional “El Avila”. En la parte más alta de esa cresta existió el Pico El Avila. Desde la década de los años 50 en ese lugar se construyo el Hotel Humboldt, ubicado en la cima del cerro es un ícono en la arquitectura venezolana y un símbolo de la ciudad capital, gracias a su exótica ubicación y a su modernísima arquitectura.
El edificio está a una altura de 2.105 msnm y el mismo es una estructura cilíndrica que ofrece una vista de 360°, tiene una altura de 59,5 m y cuenta con 14 pisos que distribuyen 70 habitaciones con diferentes vistas de ambas ciudades (Caracas-La Guaira).
El edificio estaba dotado de un comedor, un mirador y unas estructuras adosadas donde se encontraban las áreas sociales del hotel: salones, estar, dependencias administrativas, servicios y piscina cubierta. La fachada de cristal se utilizó para ayudar al calentamiento de la edificación.
Otro atractivo lo constituye una plaza cerca del Hotel Humboldt, que sirve de altar para la bandera más alta del mundo en una montaña. El mástil de aluminio mide 30 metros de alto, y fue transportada por partes a bordo de helicópteros. Además, algunas de las viejas cabinas, de 12 m² aproximadamente, están siendo utilizadas como kioscos, módulos de auxilio y venta de boletos. La cabina presidencial esta exhibida en la Estación Maripérez aunque no tenga el color verde oscuro original.

Hoy día podemos disfrutar de una caminaría que va desde la Estación del Teleférico hasta el Hotel que cuenta con diversos kioscos y una vista extraordinaria hacia la ciudad de Caracas y el Litoral Central

Lagunazo


Lagunazo es una extensa explanada ubicada al principio de la Fila Maestra justo detrás del Hotel Humboldt, ruta al Pico Occidental. Es un sitio muy concurrido por excursionistas debido a las facilidades para acampar y la hermosa vista que ofrece hacia Caracas y hacia el Litoral Central.

El nombre de Lagunazo se debe a que hace miles de años era una laguna de origen glaciar, por supuesto actualmente no existe nada que se le parezca. Es una gran explanada para acampar a los 2.225 metros de altura.

Llegar a Lagunazo es muy sencillo, desde Galipán es perfecto, ya que esta será su primera parada, ahí encontrará el camino ya que de allí con solo caminar una hora y media con dirección al este, llegará a ese punto mágico de la montaña. O también desde el Hotel Humboldt

El camino se reconoce porque se llega a un gran tanque de agua, el del Hotel Humboldt, y de ahí en adelante una gran subida lo llevará apreciar los más hermosos paisajes del pueblo de Galipán, así como de la vista hacia el mar.

Centro Recreacional “Los Venados”














El Centro Recreativo Los Venados se encuentra a una altura de 1.437 metros sobre el nivel del mar, en el Parque Nacional El Avila Cuando se llega al Centro Recreativo Los Venados, uno se percata que es como un parque o club de montaña con acceso libre, en donde se puede disfrutar de sitios especialmente acondicionados para pic-nics, un área para acampar, un campo de deportes, un museo, un auditorio, biblioteca, capilla, cafetín y dormitorios colectivos, además de las extensas áreas verdes con kioscos para el esparcimiento. Aquí también opera la Oficina de Superintendencia del Parque, donde se puede obtener más información, así como el "Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso".
Realmente este centro Recreativo, al igual que los múltiples senderos por los cuales se puede caminar en El Avila, sirve de lugar de esparcimiento para una gran cantidad de caraqueños que se dan cita principalmente todos los fines de semana a fin liberarse del estrés ocasionado por el trabajo diario, hacer sano ejercicio y deporte, compartir con la familia, meditar y en fin gozar de la naturaleza de la cual fue dotada esta tierra de gracia.

domingo, 7 de junio de 2009

Museo Ecologico de las Piedras Marinas Soñadoras


Un lugar mágico ”El Museo de la Piedras Marinas Sonadoras”, es único en su estilo en el mundo; las obras pueden ser tocadas y pisadas. Es creación del artista Gonzalo Barrios Pérez, quien desde 1967 decidió llamarse Zóez (en griego significa vida) como producto de una revelación con la energía. El concepto que define la creación artística del Museo es la simbiosis de la Naturaleza y el Universo. La obra se fundamenta en el culto a "lo femenino", a la mujer, como fuente generadora de vida y máxima expresión de las leyes del amor.

El museo está conformado exclusivamente por piedras marinas, traídas principalmente de Macuto. Las piedras, al igual que los fósiles, tienen archivada toda la información milenaria del planeta". El artista no modifica el material con el que trabaja; combina las piedras de forma original e ingeniosa, dándoles expresión y cargándolas de significado. Según Zóez, en este museo las piedras le hablan y cuentan historias. Cada piedra tiene su razón de ser y de estar. Transmiten armonía y participación.

El museo está en reelaboración permanente pues brinda al visitante la oportunidad de realizar sus propias obras. Para ello, en el espacio denominado La Nada y la Gestación, las personas participan en la creación de esculturas de piedras.

El público inventó un juego mágico de pedir tres deseos, poniendo la frente y el plexo solar sobre una de las esculturas de piedra.

Galipan












Según la leyenda que cuentan algunos de sus habitantes, Galipán debe su nombre a un cacique indígena llamado 'Galipa' que habitó esas tierras y pertenecía a la tribu o nación Caribe. Los Caribes estuvieron asentados fundamentalmente en el pie de monte del sistema montañoso.
Con la llegada de los conquistadores españoles, los habitantes indígenas originarios fueron desplazados o aniquilados. El sector ubicado en la parte baja, San José de Galipán, adquiere importancia por constituir vía obligatoria para comunicar a Caracas con La Guaira. Cuando Francisco Fajardo funda el caserío San Francisco se comienza a conformar una trocha que luego sería "el Camino de los Españoles", el cual representó por mucho tiempo la vía de comunicación entre la Capital y el litoral. La trocha inicial es ampliada por Sancho del Villar y Juan de Ribeiro, encomenderos que participaron en la fundación de Santiago de León de Caracas, comandada por Diego de Lozada. En 1589, Don Diego de Osorio y Villegas -Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela- inició la construcción del Puerto de La Guaira y la ampliación de la vía de comunicación que recorría Punta de Mulatos, San José de Galipán, Boca e´Tigre, Río Anauco y de allí hasta La Puerta de Caracas. Los Isleños ubicados en esta zona baja de la montaña se dedicaron a cultivar cacao y tenían constante comunicación con el Puerto de La Guaira por donde salían los productos al exterior. Esto ocasiona el mejoramiento posterior de las vías.
Para el siglo XVIII, años 1778-1780, se radica en la zona de San José la última inmigración masiva procedente de las Islas Canarias. Es en esa oportunidad cuando los pobladores se trasladan hacia la parte alta de la montaña. Allí se dedicaron a labores agrícolas. Cuentan que algunas de esas familias canarias compraron parcelas al francés Juan Bautista Jacquez. En un plano de la Serranía entre Caracas y la Costa de La Guaira, elaborado por Agustín Cramé y fechado el 15 de marzo de 1778, se menciona a Galipán como una extensión de terreno situada en la vertiente norte del tramo central de la Cordillera de la Costa, comprendida entre la cresta de la montaña hasta Punta de Mulatos. Los primeros pobladores de Galipán se dedicaron a cultivar café. Posteriormente se dedicaron a cultivar hortalizas y árboles frutales. Luego se dedicaron a producir carbón, así como al cultivo de flores y fresas. Los productos eran vendidos en La Guaira y en Caracas. Desde hace varias décadas, Galipán se ha hecho célebre por la práctica de la floricultura: cultivo y comercialización de sus flores y frutas. Hoy en día su fama trasciende los límites nacionales. Galipán está constituido por cinco sectores cuyas denominaciones tienen origen a la vida de los santos patronos.

San Isidro, en homenaje al patrono de los campesinos. "San Isidro Labrador, quita el agua y pon el sol".
San Francisco, el protector de la fauna avileña.
San Antonio, patrono de quienes no tienen pareja.
San José, en honor a quienes se esmeran en su faena diaria.
Manzanares, epónimo del grupo indígena guanche, proveniente de las Canarias.

El disfrute principal que ofrece Galipán a sus visitantes es, sin duda, comulgar con la naturaleza, deleitarse con la tranquilidad que brinda la montaña, recreándose además con las atracciones que ofrecen los lugareños, paseos a caballo, frutas de la localidad y autóctonas meriendas, cuya popularidad acapara el sándwich de pernil. Más recientemente, los visitantes del lugar pueden complacer el paladar degustando ricas creaciones de la cocina vasca, francesa o venezolana, en exclusivos restaurantes que permiten disfrutar sus platos lejos del ruido y el agitado ritmo caraqueño.

Hacia el oeste de Galipán se encuentra el picacho del mismo nombre, desde el que se pueden apreciar hermosas vistas del litoral central, incluyendo el aeropuerto de Maiquetía, Mamo, Caraballeda y Tanaguarena. También puede divisarse, en la montaña hacia el oeste, la ruta conocida como el “Camino Real de los Españoles".

Para los amantes del excursionismo existe la posibilidad de hacer paseos a distintos lugares de El Avila, que se adentran hacia el corazón del Parque Nacional El Avila y donde los más aventurados podrán conocer sitios como el Camino de los Españoles, Lagunazo o la casa del Doctor Knoche, con su particular carga de misterio.
Muchas de las personas que visitan Galipán, pasan el día recorriendo y disfrutando de sus linderos, así como de los comercios y restaurantes existentes en la zona, mientras que otros aprovechan la oportunidad para subir hasta el Teleférico de Caracas y cuyas instalaciones bien acondicionadas albergan caminarías, una vista majestuosa, una pista de patinaje sobre hielo, varios restaurantes y negocios de comida (cachapas, churros, cafés, chocolate, chucherías, fresas y/o melocotones con crema, tortas, etc.).


Tomado de denissantana.tripod.com/galipan/

sábado, 6 de junio de 2009

El Sistema Teleférico de Caracas















La Construcción de El Sistema Teleférico de Caracas fue iniciado en el gobierno del general Marcos Pérez Jiménez y estuvo a cargo de los ingenieros Gustavo Larrazábal, Oscar Urreiztieta y la compañía venezolana ENECA, El diseño original del Hotel y de la estación Ávila son del arquitecto Tomás José Sanabria, quien formó parte de la segunda generación de arquitectos venezolanos formados en el exterior e impulsores del estilo internacional en nuestro país. El paisajismo es responsabilidad de Roberto Burle Marx. El arquitecto Alejandro Pietri Pietri diseñó las estaciones de Maripérez y El Cojo (Macuto). El Hotel y el tramo de Macuto fueron construidos por la compañía venezolana Eneca, mientras que el sistema aéreo fue responsabilidad de la firma alemana Heckel, a través de su representante Georg Jablonski, y también de la compañía alemana Saarbrucken.

Fue estrenado por el Poder Ejecutivo el 11 de diciembre de 1955 e inaugurado el 14 de septiembre del mismo año aunque entró en servicio el 19 de diciembre de 1956, Marcos Pérez Jiménez lo calificó como "hostería de la cota 2000".

Los teleféricos empezaron a funcionar al público en diciembre del mismo año y fue entregado a la Gobernación del Distrito Federal, con la intención de incorporarlo al patrimonio turístico y de tenerlo en mantenimiento constante.
Según algunos historiadores y arquitectos, el edificio tenía como propósito principal servir como punto estratégico militar si las vías de acceso de la ciudad llegan a colapsar. Aún así el hotel nunca brindó servicio completamente al público ni tampoco se utilizó militarmente. Allí tuvieron eventos de entretenimiento importantes, funcionó como escuela de turismo, pero después de un tiempo fue prácticamente abandonado por las autoridades. El edificio después de ser abandonado tuvo historias y leyendas urbanas que cuentan acerca de hechos sobrenaturales acerca del edificio y de la obra completa, que le da un toque de misticismo y de aventura al turista.


video

El Dr. Gottfried Knoche


Gottfried Knoche nació en 1813 en Halberstadt, Alemania. En 1837 se graduó de médico cirujano en la Universidad de Friburgo. En 1840 llega a La Guaira por invitación de la numerosa colonia alemana residente en el Litoral central. Una vez asentado, trae a su esposa. Ejerce como doctor en esa ciudad y se gana la fama de persona caritativa, al atender a pacientes pobres sin cobrar. En 1845 recibe la revalidación de su título, por parte de la Universidad Central de Venezuela. Cofundador del Hospital San Juan de Dios durante el gobierno del general Juan Crisóstomo Falcón. Knoche también fue nombrado director de ese hospital de La Guaira entre 1854 y 1856 y, junto a otros galenos, lucha contra la epidemia de cólera que asoló la región en esos años.

Amante de la naturaleza, durante sus primeros tiempos en La Guaira solía el Dr. Knoche hacer largas excursiones a caballo hasta las montañas de Galipán. La perspectiva fascinante que ofrece el Litoral desde lo alto del picacho, y su fresco clima debieron ejercer en él fuerte atracción. Quizá fue así como nació su idea de adquirir alguna posesión en los alrededores. No muy lejos existían pequeñas fincas destinadas desde la época colonial al cultivo de café y frutales. Knoche fijó su atención de manera preferente en una y la adquirió con el fin de pasar en ella los fines de semana. Más tarde, con el pretexto de que a su esposa no le prestaba el calor de La Guaira, se mudó definitivamente para tan pintoresco lugar. Tuvo una hija de nombre Anna (1840-1879), quien casó con Heinrich Müller (1812-1881), y un hijo que años más tarde vino desde Alemania. Médico como su padre, se radicó en Puerto Cabello. No se conocen mayores detalles de su destino. Se dispuso entonces a edificar una casa como las de la Selva Negra, dotada de un gran salón o hall, revestido de madera, con su chimenea y gradería de rústico a la entrada. Casi todo el material fue transportado desde La Guaira a lomo de mulas. Las habitaciones estaban dotadas de amplios ventanales que daban al mar. Hacia la parte posterior tenía el Dr. Knoche su laboratorio de experimentación, muy ventilado y espacioso. Y es precisamente en este lugar donde reactiva sus experimentos con un líquido momificador de su invención que había ensayado ya con algunos animales.

Al morir su esposa considera que ha llegado el momento de probarlo en seres humanos y le inyecta el líquido en la yugular, lo cual impide que el cadáver entre en descomposición. Trabajaba en él intensamente en la preparación de un líquido de su propia invención para ser inyectado en los cadáveres y preservarlos de la descomposición, sin necesidad de extraer las vísceras. Se cuenta que nuestro personaje lograba retirar durante la noche, para no alarmar al vecindario, algunos cuerpos de la morgue del hospital San Juan de Dios y los hacía subir a lomo de mulas al cerro con un sirviente de confianza, para someterlos a su procesamiento. El líquido era inyectado en la yugular del difunto y al pasar por las vías circulatorias secaba o deshidrataba el organismo, consiguiendo la eternización del cuerpo después de la vida. La fascinación y persistencia por evitar el inexorable proceso de descomposición de los cuerpos creó en torno a Knoche una leyenda y un territorio de ficción que convivía aledaño a la mansión Bella Vista: el mausoleo.

Dentro del mausoleo, Knoche construyó seis criptas o sarcófagos de mármol y vidrio, donde fue colocando a los habitantes de la casa que iban falleciendo: su esposa, su hija, su yerno, la enfermera Amalia Weissmann y el propio doctor Knoche habitaron el lugar, pero al quedar abandonada la propiedad, el recinto fue saqueado y los restos desaparecieron. En uno de sus frecuentes viajes a La Guaira tuvo noticias del fallecimiento en el hospital de José Pérez, antiguo soldado de la guerra federal, cuyo cadáver no fue reclamado. Por la noche, el médico alemán lo montó en una mula, trasladándolo cuesta arriba hacia su casa, donde lo sometió al tratamiento momificador. Contrariamente a lo que se suponía, en lugar de dejarlo al lado de su difunta esposa, le puso un raído uniforme y tras colocarle un viejo fusil a la bandolera, lo fijó a la entrada de la casa a fin de que “inspirara respeto” ante los ocasionales viajeros. En 1869 llega al hospital San Juan de Dios un cabo de la Federación con una herida mortal luego lo colocó con uniforme y su arma de combate parado en la puerta de su mausoleo para que vigilara a sus familiares, siendo motivo todo esto para la creación de leyendas por partes de los habitantes. Pero así como se hablaba de esos personajes anónimos, Knoche tuvo también “clientes” de renombre: los expresidentes venezolano Francisco Linares Alcántara y Tomás Lander, personaje célebre de la Caracas del siglo XIX y fundador junto con Antonio Leocadio Guzmán del periódico liberalista El Venezolano. Sus familiares conocieron a través de un amigo las virtudes del misterioso líquido embalsamador de Knoche y solicitaron al médico que momificara el cuerpo. Una vez concluido el proceso -con el cuerpo ya vestido y maquillado por sus deudos- sentaron a Lander en un escritorio a la entrada de la casa, situada en la esquina de La Pedrera. Allí estuvo casi 40 años, hasta que el gobierno de la época exigió a los descendientes del difunto inhumar a su momia, la cual fue sepultada en el Cementerio General del Sur.

El famoso médico murió en su finca de El Ávila el 2 de enero de 1901 Para la llegada de su propia muerte, Knoche había previsto que fuese la enfermera Amalia Weissmann la encargada de suministrarle el suero momificador, dosis que dejó preparada. Una prima suya, Amalia Weissmann, le sobrevivió hasta el año 1926

En completo abandono quedó la morada del Dr. Knoche al morir Amalia Weissmann, quien llevóse a la tumba el secreto de la fórmula empleada por el médico para embalsamar No presentándose ningún heredero, la finca fue saqueada sistemáticamente. Atraídos por la leyenda, buscadores de oro cavaron infinidad de hoyos para destruir completamente la casa. Sobre aquellas ruinas alguien levantó posteriormente un rancho. Algunas de las paredes exteriores, los marcos de las puertas de la entrada principal, la caballeriza, un tanque, el laboratorio y el horno de la cocina son los últimos vestigios de la misteriosa posesión de El Ávila. El vandalismo debió florecer al morir la última persona, que fue el ama de llaves. En aquella tétrica mansión vivía aún, rodeada de muertos, la señora Amalia Weissmann.


En julio de 1926, poco antes de expirar, llamó al cónsul alemán, quien subió acompañado por el señor Carlos Henrique Reverón y, tras escuchar de la anciana el secreto de aquella mansión, pidióles ésta que, como último deseo, tomasen posesión de la casa y sus restos fuesen incinerados y arrojadas las cenizas al mar. Varias personas han ayudado a preservar la memoria y el legado científico de Knoche, tomando gráficas de su vivienda en plena montaña, difundiendo informaciones y en general contribuyendo a que no se olvide. Entre esas personas destacan Rafael Romero Muñoz-Tebar, Guillermo José Schael, Lucas Manzano, Eduardo Rosswagg, Carlos Eduardo Misle (“Caremis”) y el poeta Miguel Angel Aristiguieta. Debemos añadir a esa lista al Dr. Federico Milá de La Roca.

Texto Cortesia del Blog DR. KNOCHE. DE Alvaro Díaz

Lugar: Caracas, Distrito Capital, Venezuela


Fotos Cortesia del Blog DR. KNOCHE. DE Alvaro Díaz y Victor Rodriguez

Lugar: Caracas, Distrito Capital, Venezuela

jueves, 4 de junio de 2009

EL AVILA


Alejandro de Humboldt durante su estadia en Caracas a finales del Siglo VIII, calificó a El Ávila como una montaña de aspectos maravillosos y poetas y pintores han tenido a esta montaña como fuente de inspiración. El Hermano Ginés de la Fundación La Salle decía que “…Caracas puede sentirse orgullosa de haber sido favorecida con montañas como la de El Ávila. Esa montaña…y otras circundantes constituyen no sólo el elemento paisajístico cantado por los poetas y el origen de muchas aguas, sino que viene a ser providencial para proporcionar aquel factor que le falta al hombre en la ciudad…el contacto con la naturaleza…” El violento crecimiento que experimentó Caracas en la década de los años 50 fue quizás el principal motivo para que se decretara la creación del Parque Nacional en esta montaña maravillosa el día 12 de diciembre de 1958, con lo que se controló la expansión demográfica de la ciudad y se revalorizó la única zona verde homogénea que poseía, poniendo al servicio de la población una zona de expansión al aire libre dentro de la metrópoli misma Temprano en la mañana o al caer la tarde, muchos habitantes de la ciudad suben a pie la montaña por las diferentes picas o caminos que ofrece con la intencion de disfrutar la naturaleza. Durante los fines de semana o en época de vacaciones, los excursionistas suben a los picos donde pernoctan. Adicionalmente, se puede subir al pico El Avila por el teleférico o se puede visitar el poblado de Galipán y visitar sus restaurantes y posadas, mediante la utilización de vehículos rústicos. Ubicado en el ramal del Litoral de la Cordillera de la Costa, en la región centro-norte del país, ocupa 85.192 hectáreas, que van desde los 10º 29' hasta los 10º 27' latitud norte y desde los 66º 13' hasta los 67º 02' longitud sur. Su lindero norte frente al litoral se extiende sobre la cota de 120 metros sobre el nivel del mar y su lindero sur, frente a Caracas, se extiende sobre la cota 1.000 sobre el nivel del mar y va desde la quebrada de Tacagua ubicada en el Distrito Capital hasta la población de Guatire en el Estado Miranda. Sus principales picos, con sus respectivas alturas, desde el más alto, son: el pico Naiguatá, con 2.765 m; la Silla de Caracas con su asiento y sus dos picos, el Oriental con 2.640 m y el Occidental con 2.478 m; el topo Galindo, con 2.600 m; el topo Las Llaves, con 2.480 m; el topo Goering, con 2.460 m; el pico de El Ávila o pico Humboldt, con 2.159 m; el topo Santa Rosa, con 2.150 m y el picacho de Galipán. La temperatura en el parque depende de la altura y la vertiente donde se encuentre. La temperatura media anual en la cumbre del Cerro de El Ávila es de 13º C y en el Pico Naiguatá es de 10º C, aún cuando estas cifras varían por el cambio climatico de los últimos años, habiéndose registrado en el pico Naiguatá temperaturas de hasta 1.5 grados e incluso de 0 grados. Sobre todo en sus partes altas la diferencia de temperatura entre el día y la noche es significativa. Como quiera que el Parque Nacional se extiende desde el nivel del mar hasta los 2.765 metros su vegetación es sumamente variada por lo que podemos encontrar diversas formaciones vegetales que son, según la clasificación hecha por Dr. Pittier, el bosque xerófítico que se encuentra sólo en la vertiente norte entre el nivel del mar y los 500 m de altitud donde se presentan especies como el cují, el indio desnudo, el cardón y otras especies típicas de zonas secas; el bosque tropófilo, ubicado también en la vertiente norte entre los 500 y los 1500 metros sobre el nivel del mar, siendo las especies mas conocidas el copey, el jabillo, el araguaney, el bucare, el caro y el pardillo; la sabana montana, que se extiende en la vertiente sur hacia Caracas entre los 1000 y los 1600 metros originadas por la regresión del bosque debido a la acción humana, como los incendios y la tala y que a la vista parece una alfombra de plantas herbáceas en la que predominan las gramíneas, con presencia aislada de árboles y arbustos, siendo las especies mas corrientes de esta formación el capín melao y el gamelote; la Selva Nublada, la cual se presenta en algunas zonas del Parque en altitudes que van desde los 900 y los 2500 m; en la ladera norte aparece desde los 900 m y en la ladera sur a partir de los 1500 m. Son zonas de mucha humedad con árboles de porte elevado siempre verdes con presencia y variedad de especies de orquídeas, helechos, bromelias, diversos tipos de palmeras y otras especies; y, el Matorral Andino, que se confunde con el páramo andino y que se presenta en los picos de La Silla de Caracas y en la fila Maestra hasta el pico Naiguatá. Allí las distintas especies tales como el incienso, la rosa de El Ávila, el bambucillo y otras, se presentan como arbolitos enanos a consecuencia de la altura que en buena parte de estas zonas altas no pasan de 1 metro de altura. Esta variada composición florística permite como lo señalara el Hno. Ginés, “… en un día de excursión enseñar al visitante casi toda Venezuela compilada como un jardín botánico, puesto allí por el Creador para el estudio y el deleite de los habitantes de Caracas…” En cuanto a la vida animal o fauna, su presencia depende de la vertiente, siendo menos significativa en la vertiente sur frente a Caracas en razón a la cercanía de la ciudad. En él se encuentran muchas especies, entre las que destacan en zonas selváticas del Parque el venado Matacán, y numerosos mamíferos pequeños, como el zorro, el cachicamo, el tigrillo, el picure común, el rabipelado, ardillas que se observan fácilmente en las areas recreativas del Parque, conejos, perezas, etc. Varias especies de serpientes venenosas como la cascabel, la tigra mariposa, la mapanare, la coral y serpientes no venenosas como la falsa coral, la cazadora, lora, reinita, siendo muy rica y variada la avifauna del Parque Nacional entre las que caben mencionar el gavilán, el zamuro, la guacharaca, el cristofué, el turpial, la paloma turca, la tortolita rojiza, pericos, el querrequerre, y la paraulata montañera.